Telemedicina: una realidad más allá del COVID-19

La pandemia del COVID-19, con la sobrecarga asistencial que han sufrido los centros hospitalarios en los momentos más críticos de […]

La pandemia del COVID-19, con la sobrecarga asistencial que han sufrido los centros hospitalarios en los momentos más críticos de esta emergencia sanitaria, ha acelerado la adopción de soluciones de telemedicina. Su desarrollo permite el seguimiento asistencial remoto de los pacientes, favorece la continuidad asistencial y mejora la eficiencia de los servicios de salud con independencia de si los pacientes tienen algún síntoma relacionado con el coronavirus o padecen otro tipo de patologías.

 

Durante las últimas semanas hemos visto cómo la asistencia a los hospitales y centros de salud se ha limitado en gran medida a pacientes de COVID-19 y a casos de imperiosa necesidad ante el temor generalizado de los ciudadanos a contagiarse. El COVID-19 ha modificado muchos de nuestros hábitos, al mismo tiempo que ha exigido una rápida adecuación social a un escenario nuevo y desconocido para todos, para lo que contamos con el apoyo de la tecnología. Sin embargo, la aceptación de la telemedicina por parte de los pacientes y de los profesionales sanitarios no es algo puramente circunstancial a la situación actual que estamos viviendo.

 

Como asegura Arielle Trzcinski, analista de Forrester, esta pandemia “cambiará para siempre la forma en que los consumidores buscan y reciben atención médica”. En este sentido, una de las claves para enriquecer la asistencia remota de los pacientes la encontramos en las videoconferencias que estos pueden realizar con el personal médico, en la posibilidad de compartir informes médicos o imágenes durante las mismas y en la necesidad de medir parámetros clínicos allí donde el paciente se encuentre como por ejemplo en su domicilio.

 

Al iniciarse la crisis del COVID-19 y con el número de casos diagnosticados incrementándose en nuestro país hasta en un 35% de un día a otro, las comunidades autónomas abrieron líneas telefónicas específicas para atender a todos los ciudadanos que presentaran síntomas de la enfermedad y realizar un posterior seguimiento de los mismos. Todo ello con el objetivo de contribuir activamente a evitar el colapso del sistema sanitario en unas semanas en las que la presión asistencial era muy elevada. En este momento los centros de Atención Primaria son los encargados de realizar un seguimiento de los pacientes que han superado la enfermedad para controlar su estado de salud y detectar de forma precoz aquellos casos que presentan un empeoramiento.

 

Atención personalizada

 

Aunque la incorporación de la tecnología en la sanidad puede resultar un proceso despersonalizado, la telemedicina ofrece un seguimiento único e individualizado de cada paciente que favorece la continuidad asistencial. A ello, como hemos comentado anteriormente, podemos agregar la atención mediante videoconferencias entre pacientes y personal sanitario para enriquecer esta asistencia remota.

 

No obstante, ha quedado demostrado que la telemedicina no solo se basa en la realización de videoconsultas telemáticas. Las TIC aplicadas al ámbito sanitario ofrecen un mundo lleno de posibilidades para mejorar la experiencia entre paciente y profesionales médicos. Un ejemplo de ello puede ser la Hospitalización domiciliaria con la que se permite un seguimiento del paciente por ejemplo en su domicilio, en un hotel medicalizado e incluso en su lugar de trabajo, contribuyendo de forma directa a la disminución de la presión asistencial en los centros hospitalarios y a un aumento de la calidad percibida por los ciudadanos de unos servicios médicos que se están actualizando con el uso de la tecnología disponible en cada momento.

|2020-05-21T10:55:31+01:0020 May 20|BLOG: eHealth|Tags: > > > > > > |

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